La historia de El Curito, representa esa Orinoquia anfibia que vive entre inundación y sequía. Este pez no solo es parte de la biodiversidad, sino también del alma cultural de la región. La Primavera (Vichada) lo ha adaptado como un símbolo cultural. Este pez a través de los millones de años se adaptado para sobrevivir en aguas de baja oxigenación, puede respirar y moverse fuera del agua, manteniéndose en las sabanas inundables.
Curito, un pez con su propio festival
Cada año la comunidad primaversense celebra el Festival Internacional del Curito, que mezcla música, pesca y tradición, reforzando su identidad llanera. Sin embargo, a pesar de su resistencia evolutiva, el Curito está en riesgo. La transformación de las sabanas inundables amenaza su ciclo de vida. Por eso, TNC trabaja allí integrando prácticas productivas sostenibles con la protección de sus ecosistemas acuáticos para garantizar que este símbolo vivo de la Orinoquia no desaparezca.
La Primavera, donde el llano se convierte en selva
El curito es ese hilo conductor entre la gente y el agua; su presencia en humedales caños y sabanas es un indicador de la salud de las sabanas. Un puente entre cultura y naturaleza que se manifiesta en la enorme diversidad de peces de la Orinoquia.